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Nos gustaría poder compartir con vosotros lo que ha sido una de las experiencias más emotivas que ha vivido el equipo de Windy Camper.

¿Cómo empezó todo?

El detonante de toda esta iniciativa fue la de una historia cercana, y de cómo tras varios días de búsqueda, Álvaro consiguió contactar con un antiguo amigo suyo que vivía en la ciudad ucraniana de Leopolis. Finalmente pudo saber que se encontraba bien, aunque le habían dado un arma, y se había convertido en un soldado más.

Fue sin duda un golpe duro. Pero fue en ese momento cuando decidió que haría todo lo necesario por ayudar a su familia, y a cualquier otra persona que se encontrase en la misma situación.

¡Nos vamos contigo! Fue la respuesta de un pequeño equipo de 5 furgonetas, dispuesto arrancar esta pequeña expedición que pasó a llamarse a partir de entonces SOS Ucrania en furgo. Nuestro objetivo principal era la de llevar todo el material de emergencia posible hasta la frontera de Ucrania con Polonia, y regresar con las familias ucranianas de sus amigos y conocidos.

    

Los preparativos

El tiempo corría a contrarreloj. En una semana se debía planificar la ruta, hacer contactos, reunir material de emergencia suficiente y conseguir los fondos necesarios para poder llevar a cabo la acción.
¡Ni en nuestros mejores sueños pudimos imaginar la gran acogida que tuvo esta iniciativa!

Enseguida se organizaron puntos de recogida en diferentes puntos de Cádiz y Sevilla, los cuales en cuestión de días quedaron saturados de tanta generosidad aportada por amigos y vecinos.

     

Se lanzó una campaña de Crowdfunding para poder asumir los costes del viaje. Tuvo tanto éxito la recaudación, que en apenas unas horas supimos que la expedición sería viable.

¡Y por fin viernes, 11 de marzo! Día en que sale la expedición. Un total de 5 furgonetas, una autocaravana y 9 conductores que no dudamos en ir a ayudar hasta la frontera de Ucrania.

   

Álvaro, Marina, María, Barbara, Leandro, Javier, Miguel Angel, Ben y María.

Polonia & la frontera con Ucrania

Tres días de trayecto y más de tres mil kilómetros para llegar al primer destino: Cracovia.

Allí pudimos descargar todo el material con la ayuda de la ONG local Kolo Chariable Foundation. Maria y su equipo de voluntarios se encargarían al día siguiente de llevar todo el material recaudado hasta Ucrania.
Una vez quedaron las furgonetas vacías, nos esperaba una de las jornadas más intensas y emotivas del viaje: ir en busca de las familias que ya habíamos contactado para recogerles en los diferentes campos de refugiados repartidos por la frontera.

 

No podemos describir con palabras lo vivido en esos campos de refugiados, y sin duda será para nosotros difícil de olvidar…

Pero en las situaciones tan extremas, es cuando a veces aprendemos de la grandeza de algunas personas, y entre ellas las de muchos compatriotas: Desde militares que habían estado combatiendo en Kiev, periodistas defendiendo la causa sin apenas descansar, y muchísimos voluntarios como nosotros, dispuestos a lo que sea para ayudar.

 

 

El regreso

El convoy tenía 25 plazas en total, y 25 personas ucranianas se vinieron a España con nosotros. En realidad fueron 26, ya que no podemos olvidar al acompañante más peludo del equipo: el perrito White Windy, rebautizado durante el viaje de vuelta (su dueño le esperaba ya en Madrid)!

Para entonces ya llevábamos 6 días de viaje, y aunque estábamos todos cansados, la emoción de traer a todas estas familias con nosotros nos llenaba de energía para afrontar los otros 3 mil kilómetros de vuelta.

El 20 de marzo llegó la primera furgoneta a Sevilla, y la recompensa no pudo ser mayor: la alegría de ver a las familias reunidas con sus seres queridos, después de tanto sufrimiento.

El resto de las familias se quedaron entre Madrid, Ibiza y Algeciras.

 

¡Gracias, gracias, gracias!

Ya con las pilas cargadas y más descansados, queríamos tener un momento para agradecer a todas las personas que se han involucrado durante todo el camino:

A todas las personas que han contribuido, ya sea con materiales o donaciones, a que está misión haya sido posible y haber podido contribuir a la causa.
También a todas esas personas que, aunque en la distancia, nos han estado apoyando, organizando y cuidando para que todo saliese de la mejor forma posible.

¡Sin duda, sin vosotr@s no se hubiese conseguido!